¿Cuándo debería contratar un seguro de vida?

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Normalmente en nuestro día a día, los pensamientos que acuden a nuestra cabeza suelen ser del ámbito cotidiano… el trabajo, la familia, los hijos, la hipoteca…. Nadie siente que es la hora de pensar en su propia mortalidad y en las consecuencias que tendrá sobre los que le rodean. “Soy muy joven”, “Eso es cosa de ricos” o “Mis padres me ayudarían” son algunas de las razones para descartar esta idea.

Todas estas razones son producto del desconocimiento de la verdadera razón del seguro de vida. Al contrario de la mayoría de los seguros que ayudan a su propietario a recuperarse de un evento que le afecte directamente, el seguro de vida es para beneficio no del dueño del seguro, sino de sus seres queridos. El seguro de vida es simplemente eso, una protección económica para los seres queridos.

Estas son las situaciones más comunes en las que debería considerarse contratar un seguro de vida:

  • Si tienes más de 35 años de edad y ya eres una persona casada. Si tienes un proyecto de vida en pareja, este es un excelente momento para planear su futuro financiero.
  • Si tienes  hijos pequeños.  El tema ya no puede esperar más. Cuando ya alguien depende de ti, sin importar que edad tengas tú, eso es asunto serio.
  • Si trabajas por tu cuenta. Si dependes de tus propios ingresos, es momento de pensar en que si ya no estás, desaparece la fuente de ingresos, o ante un accidente con resultado de invalidez total o permanente, es posible que ya no puedas seguir trabajando.
  • Si eres madre soltera y única proveedora de tu familia.  Debes proteger y asegurar el futuro de tus hijos que dependen emocional y económicamente de ti. Deberías planificar un Fideicomiso para que, en el desafortunado caso de que fallezcas,  el dinero sea administrado de forma correcta y les dure el máximo tiempo posible.
  • Si eres una persona joven menor de 30 años y eres una persona muy sana. Puedes acceder a un seguro de vida con una prima mucho menor. Y si optas por seguros de vida con devolución de primas puede ser una inversión para ti.
  • Si quieres garantizar un ahorro de largo plazo. Hoy algunos seguros de vida se han vuelto un excelente instrumento para ahorrar en el largo plazo.

¿Te sientes identificado con alguna de estas situaciones? Déjanos asesorarte y ofrecerte las mejores opciones.

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¿Qué es un seguro de vida?

 En este blog nos planteamos ser útiles. Útiles para ti. Así que ahora vamos a explicarte en qué consiste un seguro de vida. Se trata de un seguro muy habitual entre nosotros, porque se usa como cobertura indemnizatoria para los beneficiarios en el supuesto de fallecimiento del beneficiario o como garantía de pago en algunos casos.

Este tipo de seguros están regulados y contemplados por la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, siendo de aplicación la misma o en su defecto la legislación mercantil vigente. Se define un contrato de seguro de vida a los distintos tipos de pólizas que comprenden todos los riesgos que puedan afectar a la existencia, integridad corporal o salud del asegurado.

Según el riesgo que cubren los seguros de vida, podemos encontrar distintos tipos:

–  Seguros en caso de muerte: en estos seguros, al fallecimiento del asegurado, el asegurador abona al beneficiario designado por aquél el importe del seguro.

Seguros en caso de vida: En estos seguros la entidad aseguradora abona al asegurado el importe del seguro, siempre que viva al vencimiento de un determinado periodo de tiempo. También puede acordarse el pago de una renta periódica mientras viva el asegurado, a partir de una fecha establecida de antemano.

Seguros mixtos: Constituyen una combinación de los seguros de muerte y de vida. Por lo tanto, el importe del seguro se paga a los beneficiarios si el asegurado muere antes de vencer el contrato, y se le entrega a él si supervive a esa fecha.

La característica que define este contrato es indemnizatoria puesto que el asegurador debe pagar al beneficiario un capital, una renta o cualquier otra prestación acordada antes, en caso de muerte o de supervivencia del asegurado, o en caso que ocurran las dos situaciones conjuntamente, a través del cobro de la prima que se ha estipulado en contrato y dentro de los límites de la Ley.

Según el número de personas a las que cubre la póliza, podemos encontrar:

Seguros individuales: Son los contratos por medio de los cuales se asegura una persona con un seguro de muerte, de vida o mixto.

Seguros colectivos: En estos contratos se asegura la vida de numerosas personas. El seguro se paga a la muerte de éstas, a los beneficiarios instituidos.

Para formalizar un contrato de seguros participan los mismos agentes que en cualquier otro contrato de seguros. Son los siguientes:

–       El asegurador: es la compañía que ofrece la cobertura y la contraprestación a cambio de cobrar una prima mensual.

–       El tomador del seguro: es quien contrata la póliza y asume el pago de la prima.

–       El asegurado: es la persona beneficiada por la cobertura, la persona que cubre sus riesgos por la póliza.

–       El beneficiario: es quien resultará indemnizado con la prestación del seguro en caso de accidente.

–       Prima: se trata de la cantidad a pagar por el tomador del seguro al asegurador como contrapartida a la cobertura de los riesgos.

De momento esto es todo. Más adelante ya os explicaremos también otros aspectos a tener en cuenta como la estructura contractual y las condiciones de resolución, así que seguid atentos a nuestro blog.